Este año no habrá asesinatos de toros en La Solana.

Nos mandan al mail unas reflexiones en relación a la noticia de que en La Solana este año no habrá corridas de toros.

Según hemos podido leer en varios medios digitales y en diversas redes sociales de colectivos que luchan contra la tauromaquia en la provincia, este año no se van a torturar y luego asesinar a 6 toros en La Solana. Tampoco tendrán que sufrir toda clase de vejaciones y humillaciones para luego también ser asesinadas las vaquillas que irían destinadas al «Gran Prix» que se iba a celebrar.

La empresa que organizaba la feria ha renunciado a hacerlo porque económicamente no le valía la pena. Esto sin duda es una buena noticia. Es una más de las pruebas que hay por todos lados y que nos demuestran que a la tauromaquia no le van nada bien. Pero también nos dice que hay todo un entramado que la intenta mantener a pesar del poco público que tiene. Y eso también nos debe de llevar a hacernos alguna pregunta: ¿cómo puede ser que una actividad con tan poco apoyo siga defendiéndose desde la administración? Si se mostrase de verdad el rechazo que la tauromaquia provoca poca gente se atrevería a dar la cara por ella y no tendríamos que ver al concejal de festejos de La Solana diciendo a la prensa que la empresa «ha fallado a los solaneros.»                                                          Además, se les cobraba 5000€ por temporada (recordemos que en Ciudad Real son 100€) lo que hace mucho más difícil un posible beneficio y este canon, recordemos, puede ser modificado cuando se quiera por el ayuntamiento. Es más, no han parado de repetir que hay muchas otras empresas interesadas y que se va a sacar un nuevo pliego que se redactará con ayuda de la peña taurina del pueblo. Esto significa que aficionados/as a la tortura con obvios intereses en que se lleven a cabo corridas allí intervienen en la redacción de un contrato de la administración.

Nos alegramos muchísimo de los 6 toros, los caballos y las vaquillas que no serán torturadas/os y asesinadas/os, esa es la mejor noticia. Pero no podemos dejar que la tauromaquia se vaya acabando por sí sola porque eso supone miles de víctimas por el camino.

Taurinoas/as: ¡se acabó la fiesta!

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